¡Hola a todos! Después de una semana de relax y cumpleaños vuelvo con vosotros a compartir reflexiones y pasiones. Con un gustazo que no os imagináis, es importante muchas veces parar, dejarte llevar y disfrutar; y en la pasada semana rodeada de tanta gente a la que quiero tanto me hizo replantearme muchas cosas. Han nacido nuevas ilusiones, se han reforzado viejas amistades y me he llevado muy gratas sorpresas.
Más allá de mi semana blog-off, he leído mucho sobre economía, sociología, moda y otros temas de actualidad. Por lo que hoy quiero hablarles de un tema que me llama mucho la atención y me lleva rondando mucho tiempo la cabeza: Dubai y la Torre Burj Khalifa.
Como todos sabemos hablo del actual rascacielos mas alto del mundo, inaugurado el 4 de Enero del 2010 después de mas de 5 años de construcción. No pienso hablar de Arquitectura, aunque personalmente no me gusta mucho estéticamente, sigo prefiriendo el Empire State de Nueva York.De lo que si quiero hablar es del despilfarro, del aparentar, del exceso y sobre todo del desequilibrio. Comprendo perfectamente que un país rico quiera mostrar al mundo su poderío, que proyecte a largo plazo edificios y ciudades con lo mejor que la tecnología puede ofrecer; pero mi pregunta es:
¿Que nos ofrece el Burj Khalifa?
¿Que le puede ofrecer el mega complejo hotelero y de resort que se construye en Dubai a su sociedad?
A primera vista la respuesta acertada seria turismo de alta gama y por lo tanto mas trabajos directos e indirectos, con su repercusión económica en la sociedad Dubaití.
El problema viene cuando una mejora en la sociedad se confunde con una ambición desmesurada y un descontrol en el gasto. Nunca mejor dicho pero "el que mucho abarca poco aprieta" y creo que es justo el problema que hoy por hoy sufre el Emirato de Dubai. Se ha construido demasiado y se han endeudado todo lo posible y mas; y ahora lo que era un sueño para internacionalizar Dubai y atraer al turismo se ha hundido en la quiebra.
Lo cual me recuerda y me hace reflexionar sobre como un fenómeno como el anterior es algo que nos pasa a mas de uno, todos los días. Llevamos décadas viviendo por encima de nuestra posibilidades económicas, abarcando tanto que al final no somos capaces de estar en ningún lugar, viviendo tan hipnotizados por la belleza de nuestros propósitos y sueños que olvidamos que para que se cumplan tenemos que desarrollarlos día a día, paso a paso.Si, existen sueños, proyectos y metas como el Burj Khalifa por los que merece la pena correr el riesgo, pero recordemos que los que sufrirán la quiebra no serán el Emir y familia, sino la sociedad Dubaití.
La solución a la crisis no es caer en el bucle consumista y despilfarrador del que venimos, dejemos de una vez de rizar el rizo. Necesitamos ser conscientes de nuestras posibilidades y vivir conforme a ellas. Sino nuestros hijos o nietos sufrirán otra crisis y así hasta el final de los tiempos.
Ya no soy lo que tengo, soy lo que comparto; y yo prefiero compartir experiencias y momentos, no cosas.
Lectura interesante del Time sobre el tema:
Saludos.




